Por Maria Consuelo Acevedo, Licenciada en informática.
Quiero que estas reflexiones nos permitan cuestionar nuestra labor docente y hasta que punto se ha subvalorado nuestro noble y gallardo oficio.
Definitivamente ser maestro o docente en Colombia es un riesgo e incertidumbre constante. En especial los profesores o docentes que se desenvuelven en el ámbito de la educación formal en los niveles de preescolar, básica primaria y media vocacional.
En primera instancia los docentes o profesores tanto en las entidades públicas como privadas nos vemos involucrados en una serie de evaluaciones o procesos de gestión de calidad, en la que casi siempre salimos mal librados.
Los contratos laborales complementan lo anterior y si uno obtuvo una mala evalución es despedido sin compasión y la excusa legal o pedagógica es que la comunidad educativa en la que participan directivos, estudiantes, padres y maestros calificaron nuestro desempeño.
Luego de toda esta avalancha de críticas uno sale con la autoestima bastante interesante que lo puede llevar al borde del suicidio.
Todo lo anterior, para relatarles una serie de situaciones cotidianas a la que nos vemos sometidos luego de que nos liquidan y para que no suene tan ordinario “no se nos renueva el contrato laboral”, volver a buscar trabajo.
Este país del sagrado corazón y en especial Bogotá tiene de todo como en bötica.
Como podrán darse cuenta he vivido estas situaciones más de lo que creen, pero este año ha sido bien particular, pues no me habia demorado tanto para conseguir trabajo.
Aparentemente hay una gran demanda de ofertas que pululan en los clasificados de los medios impresos o en paginas especializadas por Internet como son entre otras: elempleo.com o zonajobs.com, dentro de las paginas virtuales de los principales periodicos del país. También a nivel gubernamental esta la gobernación de Cundinamarca y en el Distrito la Secretaría de Educación, en las localidades los cadeles, las mismas bolsas de empleos especalizadas en fin.
Sin embargo al adentrarnos en cada uno de estos canales que nos ayudarían a ubicarnos laboralmente, existe una serie de restricciones y condiciones que reducen las oportunidades para los docentes o maestros que no gozamos de influencias o la suerte de pasar un exámen o tener conocidos que nos puedan relacionar.
En el caso de los clasificados existe no solamente una discriminación por la edad sino también para asombro a nivel de creencias o cultos religiosos, donde enfatizan el perfil en este aspecto y para rematar ya no se contentan con nuestro bello español, sino además hay que saber un perfecto inglés.
Por Internet su radio de acción es amplio y facilita pero la mayoría de las veces no hay la respuesta esperada de la postulación de hoja de vida o el archivo adjunto enviando la misma.
A diferencia de la Secretaría de Educación del Distrito la gobernación de Cundimarca reciben muy amablemente las hojas de vida, pero su proceso de aprobación es lento y riguroso.
En el caso de la Secretaria Distrital ante la avalancha de profesores o docentes provisionales, no valen las suplicas de algunos que no estamos dentro de ese grupo, o en el caso de los que están, les toca someterse a que los envién a zonas muy alejadas de donde viven, sin importar las situaciones familiares por las que se esten pasando, si no les sirve, solo debe renunciar y ya.
En el caso de las bolsas de empleo especializadas luego de cobrarnos no garantizan que la persona sea llamada o entrevistada y casi siempre lo único que se puede hacer es esperar con el riesgo de que nunca lo llamen.
Pero lo más simpático, por no decir dramático, es cuando juiciosamente uno acude a esos “colegios de garaje” que no tienen en su estructura fisica las condiciones adecuadas para funcionar, donde ofrecen unos salarios que dan “ganas de llorar”, y que casi siempre son aceptados por que se aprovechan de la necesidad de las personas y que muchos crítican porque creen que son gente regalada.
No se necesita una nave espacial como en algunas peliculas para vivir “odiseas” ni un número, sino que cada año se viven con intensidad, la competencia es mayor, cada dia hay muchos más rezagados y olvidados protagonistas docentes o maestros de nuestra importante educación colombiana.
martes, 24 de febrero de 2009
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