anhelamos la muerte
estado perfecto
para nuestras heridas
adheridas e inmisericordes,
flagelan nuestros cuerpos y mentes.
La vida parece olvidarnos
luchamos solos y llorosos
pero siempre estas ahí,
como una punzada al acecho
nuestra esperanza se aferra
a un milagro.
Como aquel
Jesucristo
crucificado
que te aguanto y cayó,
grito enmudecido
somos testigos de
aquel
sufrimiento,
a través de nuestra enfermedad
a través de nuestra enfermedad
llenos igual que él,
de un gran amor
su sacrificio lo ofrendó
de un gran amor
su sacrificio lo ofrendó
por una humanidad mejor.
La persona que me inspiró este poema, murió hoy a las 3 a.m (7/03/12). Vecina del barrio donde vivo, sobrellevo una enfermedad por más de 15 años, se llamaba Adriana Abril, paz en su tumba.
La persona que me inspiró este poema, murió hoy a las 3 a.m (7/03/12). Vecina del barrio donde vivo, sobrellevo una enfermedad por más de 15 años, se llamaba Adriana Abril, paz en su tumba.
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