| La delincuencia juvenil en Colombia |
El comportamiento que caracteriza
a las personas no es gratuito ni tampoco un revés del destino. Ante todo
consiste en un proceso evolutivo que responde a unas necesidades psíquicas y
sociales.
A través de las diferentes etapas
que el ser humano debe enfrentar como son: su infancia, adolescencia, juventud,
madurez y vejez, el carácter y personalidad son únicos en cada quien, le
permiten adaptarse con relación a su medio y la sociedad.
El ser humano desde antes de su
nacimiento sufre inevitables cambios que van afectar su estado físico y
sicológico. En un principio tiene que ver la estrecha relación que existe entre
el embrión y la madre, el feto capta toda manifestación emocional o anímica que
la afecte. Aquí se puede establecer en cierta medida el hecho de concebir un
hijo indeseado y las implicaciones que acarrea después. Según el doctor Ricardo
Wiesner, estos niños no deseados son más vulnerables a padecer transtornos
psíquicos o de temperamento.
La sicología describe cuatro
fases fundamentales del desarrollo infantil hacia la integración social, la
anomalía de alguna de estas fases da lugar a una desadaptación del niño al
medio en que se desenvuelve.
a.
La
primera relación del niño con su madre;
b. El conflicto de edipo;
c. La formación del super yo;
d. La formación del grupo dentro de la familia.
b. El conflicto de edipo;
c. La formación del super yo;
d. La formación del grupo dentro de la familia.
a)
La
primera relación del niño con su madre
El primer ser
con quien el niño se va a relacionar es con la madre. Es muy importante para su
futura adaptación modificar sus primitivos instintos de naturaleza antisocial.
Se trata de impulsos que una vez modificados llegan a formar parte del
individuo, se requiere en este caso una gran dosis de paciencia por parte de
ella; evitar los malos tratos y la severidad excesiva. Se ha comprobado ahondando en este sentido que la represión
inmediata a los impulsos instintivos aún no modificados, pueden llegar a
manifestarse más tarde en oposición a los deseos del individuo.
En esta etapa
el padre juega un papel importante. Es necesario que el niño distinga las
funciones que tanto el padre como la madre ejercen sobre él. Cuando hay un
desequilibrio en este sentido y la autoridad del padre es despótica o deficiente
el complejo de edipo se agudiza y la actitud del niño es pasivo femenina frente
a dicha autoridad.
Aunque la
presencia de la madre es insustituible en los primeros meses de vida en el
infante, el psiquiatra Wiesner sostiene que una de las causas que interioriza
el problema tiene que ver con la libido, la descarga de energía que la madre
proyecta sobre el hijo a nivel inconsciente. Para (Freud) energía sexual y para
(Jung) energía psíquica.
En los últimos
meses del embarazo explica el doctor Wiesner la madre tiende a rechazar a su
compañero u esposo, esta energía la transmite al niño, quién la asimila como la
única fuente protectora e impide que el padre tenga participación. Es positivo
darle cabida a la pareja como complemento anímico para la consolidación
estructural del futuro bebe.
Wiesner,
considera que a los tres o seis meses la madre es primordial, pero luego la
función del progenitor es benéfica; así se evitarían muchos problemas que
adolecen en nuestra sociedad como sucede con el homosexualismo y que puede
derivarse de esta descomposición marital.
Muchas
actitudes delictivas se desprenden de este conflicto edípico. La relación del
niño es de naturaleza sado-masoquista, o sea que experimenta placer instintivo
lastimado. También existen tendencias de agresividad sobre todo a quienes
representan la autoridad. Por otra parte, es factible satisfacer la actitud
pasiva a través de la dependencia del niño respecto a los jóvenes fuertes,
agresivos y antisociales bajo cuya influencia puede pasar a los actos delictivos
(caso la formación de pandillas).
c) La formación del super yo
Ésta fase
atañe concretamente a la formación de la consciencia y que va ligada con la
superación del complejo edípico. El niño debe identificarse con sus padres, de
lo contrario su razón no se independizaría respecto a las personas del mundo
externo.
Se hace
imperativa la necesidad de establecer parámetros que le permitan diferenciar
entre lo que es debido o no, se manifiestan con la aprobación o el castigo.
Los padres
conforman el código ético del niño. Si este código es socialmente marginal, la
función de la consciencia se formará bien, tendrá como resultado una conducta
antisocial, pues el niño habrá interiorizado aquél código paterno.
d) La formación del grupo dentro de la
familia
El primer
grupo con que el infante se va a relacionar se da dentro de la misma familia.
Vale decir entre sus padres y hermanos. Aquí es importante medir las
posibilidades de cada quien.
Son muchos los
casos que dentro de una misma familia existen hermanos tan opuestos, como por
ejemplo uno que es delincuente y otro trabajador y profesional. Para el doctor
Wiesner esto no es nada extraordinario, ni se debe a un fenómeno
circunstancial.
Hay que tener
en cuenta también las condiciones emocionales, anímicas en que los hijos son
concebidos y por supuesto lo económico también. Las situaciones no son las
mismas.
Si el niño se
relaciona en un principio bien con sus padres y hermanos y el proceso funciona,
es decir aprende a respetar sus deseos, no tendrá dificultades de adaptación
posteriormente. Pero si desde el período de lactancia presenta ya
desaveniencias se anidarán signos antisociales, que una vez llegada a la
adolescencia, pueden generar en auténticas conductas delictivas.
El rol del adolescente en la familia
El papel que
va a determinar el rol que ocupa el adolescente en la familia está condicionado
a la flexibilidad y cambios que en ella se originen.
Una familia no
se completa en un momento determinado, ella se forma a lo largo de los años.
Las actitudes de los padres difieren en cada situación. No se trata al hijo
mayor igual que al menor; influye el tiempo cronológico con relación a los
padres y aún dentro de la escala que ocupa los hijos si son numerosos.
Al contrario
el hijo único esta exento de las rivalidades fraternas pero está supeditado a
un triángulo entre los padres y él. Si surgen discordias afectará la presión de
parte y parte. En ese caso buscará apoyo fuera de la familia o se aliará alguno
de sus progenitores.
Esa presión
ejercida en el caso anterior se disipa en una familia compuesta por varios
hijos. Cuando el clan lo conforman hermanos y hermanas funciona como la pareja
simbólica (en cuanto al emparejamiento hombre-mujer en nuestra sociedad). La
chica se apoya en su hermano o visceversa.
Resulta
complejo analizar uno por uno la función que cada hijo desempeña en la familia.
Confluyen varios factores que es difícil establecer un patrón.
De acuerdo a
su experiencia el doctor Wiesner considera que casi siempre paga los platos
rotos de los errores conyugales el hijo mayor. Por ser el primero es aveces
como un conejo de laboratorio donde se va a experimentar por primera vez.
Lo importante
es saber proyectar la imagen que representa la figura femenina o masculina, ya
sea dentro de los mismos padres o de otras personas que los puedan sustituir.
El adolescente necesita reafirmar su modo de ser y es muy importante que tenga
definida esta simbiosis no tanto como un rol social, sino como la esencia de lo
que significa un hombre y una mujer. El intercambio de sentimientos entre los
miembros de una familia determinará en cada uno de ellos su forma de
relacionarse con el entorno del círculo. Las figuras que aparezcan en su vida
serán tratadas con base a las experiencias pasadas; las relaciones anteriores
servirán de modelo para nuevas experiencias.
La delincuencia juvenil
Es indudable
que los jóvenes delincuentes no son producto de un azar del destino, ellos son
victimas de un proceso gradual de socialización desviada que poco a poco se va
agravando.
En la
adolescencia se manifiesta abiertamente ésta desadaptación. Se debe a que el
muchacho está más capacitado para realizar acciones por cuenta propia.
Hay que
diferenciar en los antecedentes o transgresiones a normas socialmente no
relevantes y que desde un principio están implícitas. En algunos, la
delincuencia es algo transitorio, utilizado para llamar la atención o la falta
de autodominio (demostrar audacia, enfrentarse a los padres son algunos).
Mientras que para otros se convierte en norma de vida.
Características de la delincuencia
Entre más
joven sea el delincuente más probabilidades tendrá de reincidir y los
reicidentes a su vez son los que más tienden a convertirse en delincuentes
adultos. La mayoría de ellos suelen comenzar entre los 13 y 14 años, aunque en
éstos últimos, las estadísticas muestran que el problema esta creciendo y ya se
encuentra este tipo de comportamiento en niños de 9 y 10 años. Alcanza su punto
culminante entre los 17 y 19 años.
Estudios
sociológicos demuestran que la pobreza y la miseria son factores determinantes
para generar delincuentes o antisociales. La causa primordial se debe a las
deficiencias sociales y económicas. Sin embargo el fenómeno se ha generalizado
y no solamente se encuentra en los niveles bajos sino en los altos y medios
también. En estos casos los factores son de tipo afectivo y esta conducta es
una válvula de escape a los problemas personales.
La psiquiatría
y la sicología han tratado de analizar el problema. Varias teorías se han
ocupado de ello, la biológica lo atribuye a un factor dominante previo como de
carácter hereditario, alteraciones físicas o a las condiciones en que se
desenvuelve la existencia, como el abandono por parte de los padres; las
perturbaciones afectivas o de personalidad (teoría sicológica, teoría de la
personalidad, teoría psiquiatrica); el medio sociocultural (teoría
sociológica).
La suma de
todos estos factores tanto internos como externos pueden desembocar en
patologías bien definidas. El doctor Wiesner considera que algunos casos
delicuenciales tienen estos componentes, pero no son excusa para disculpar
muchos problemas sociales. Las leyes que rigen la mente son distintas a las
leyes basadas en determinadas estructuras generales de una determinada sociedad
o comunidad.
Fuentes consultadas
ENCICLOPEDIA
DE LA PSICOLOGÍA OCEANO, “La adolescencia cambios físicos y psiquicos” págs
211-238.
M. L. KOHN, La
clase social y las relaciones padre-hijo.
ANDERSON
MICHAEL, Sociología de la familia.
MIDDENFORFF,
WOLF, Sociología del delito.
SARASON,
IRWIN, Psicología Anormal: Los problemas de la conducta desadaptada.
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