martes, 19 de marzo de 2013

La culpa es de Dios


Santisima Trinidad - www.fepp.org.ec

Tantas veces se lo hemos gritado, tantas veces lo hemos cuestionado, siempre que nos ocurre algo lamentable o irremediable lo culpamos a él de nuestras desgracias.

¿Pero por qué pasa esto?

Hay que remontarse a los libros del Antiguo Testamento en el que sus relatos describen a un Jehová  imponente e inflexible, en el que sus designios eran castigos para esos pueblos por vivir en el pecado.

Con la venida de Jesucristo esa imagen cambio, se disolvió, ese creador tripartito se humanizo, buscando el perdón y la redención humana.  Sin embargo ese perfil  más cercano cuesta asimilarlo y el poder sobrenatural que siempre le hemos prodigado nos hace atrevidos, dudamos de su magnanimidad y existencia, somos injustos , todo lo malo o negativo que nos pasa se lo reprochamos a él; lo maldecimos, lo rechazamos, porque nuestras plegarias no fueron suficientes o nuestra tragedia es tan abrumadora que la fe se vuelve trizas,  nuestro corazón lo erradica,  creemos que con esto nos pierde, pero es todo lo contrario, los que más perdemos somos nosotros.

No entendemos que todo lo que nos ocurre es producto de nuestras acciones, de una sociedad que nos rodea y a pesar de todo, el mal y la muerte son un gran negocio que nos persigue y se sustenta en las desigualdades sociales,  el monopolio económico que asfixia a los más pobres y engrandece a los ambiciosos, el todopoderoso en este sentido le brindó al hombre este bello planeta para que lo disfrutara incluido el paraíso prometido que con su desobediencia desprecio entonces de ¿qué nos quejamos?

El único consuelo que nos queda es confiar y tener fe en la misericordia y el perdón de Dios como también de nosotros mismos.

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