jueves, 22 de agosto de 2013

Un ángel de los niños se fue para el cielo




Fundación Gilma Jiménez-www.gilmajimenez.com




Se llamaba Gilma Jiménez partidaria de la pena de muerte para aquellos hombres y mujeres que maltratan a los niños, en especial con el abuso sexual, una enfermedad terminal se la llevo. 


Madre cabeza de familia se destaco por ser una mujer valiente y luchadora de las causas más encomiables que requiere el país.


De origen cundinamarquez, bogotana, sobresalió por ser una estudiante brillante, de universidad pública, se enorgullecía por esto, trabajadora social que en un principio comenzo en el ejercicio departamental y municipal del centro del país. 


Concejal, senadora que se gano sus votos por su trabajo y perfil profesional. Cuando se postuló al Senado, fue la segunda votación más alta del país por el partido verde, después del partido de la U con el senador Juan Lozano.


Toda su lucha a favor de los infantes lo plasmó en un proyecto de Ley que buscaba la cadena perpetua para aquellas personas que abusaran de los niños, niñas y adolescentes colombianos pero la Cámara de representantes y el senado lo hundieron pese al esfuerzo, publicidad y campañas que esta senadora emprendió para su aprobación.


“Gilma presentó el proyecto. El Congreso lo aprobó en dos debates, pero en el tercero (en la Comisión Primera de la Cámara) se hundió por 10 votos contra 14 que pedían su archivo. Poco tiempo después, presentó otro proyecto, por el cual se crea el Código de Paternidad y Maternidad responsable, que busca castigar a los padres irresponsables “moral, penal y socialmente” con la pérdida de su empleo y de la patria potestad de los hijos”.


Con su ausencia física definitiva los niños, niñas y adolescentes perdieron a una aliada incondicional que denunciaba con vehemencia las aberraciones y crímenes que se cometen contra ellos y es difícil encontrar a otro político o política que se identifique con estos temas que averguenzan a una sociedad en un país donde la violencia ha sido una permanente y los pequeños y pequeñas no escapan a ella.


Por eso es importante que las familias colombianas lideren por cuenta propia el legado que esta mujer dejo en defensa de la población más tierna y renovadora de un país que no puede darse el lujo de perderlos de una manera absurda y miserable que se agrega a la violencia no sólo guerrillera, delincuencial sino patológica que nos sobrecoge en todos los ámbitos de la vida nacional.  

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