| La luna naranja |
Mis sueños se han ido perdiendo
no quería crecer,
hablaba con mis amigos invisibles
que no se aburrían de mi voz,
más aquel mundo se ha ido disolviendo
aunque perduren sus vestigios.
No puedo eludir mi realidad
inconforme y hueca,
que se esfuma en estos centauros
de arena en que me recreo,
me hacen sentir como soy
y no serán derrumbados
ni por un leve aullido del viento.
Porque vuelven a ergirse
son ellos los que se convierten
en sólidos valles,
son ellos los que sacuden al hombre
de esta sed partida,
que está en la búsqueda siempre
deslumbrando la vida
transpasando la muerte.
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