su imagen imponente y castigadora
se fue con mi niñez.
Ya no le rezo tanto
quise apartarlo de mi camino,
pero mi alma insolente,
inquieta, desértica
anhelaba volver a él.
Un día viejo
lo quise encontrar
pero no lo halle
un día nuevo quisiera
volverlo a buscar
pero sigue escondiéndose,
¿En dónde estará?
Está en cada partícula
en cada ser
en ese toque mágico,
donde lo sencillo o imponente
se transforma,
da nueva vida a lo mejor.
Un día viejo
lo quise encontrar
pero no lo halle
un día nuevo quisiera
volverlo a buscar
me es difícil afirmar que lo hallaré,
aunque su presencia se respira
y es bellamente natural.
Un día viejo
lo quise encontrar
pero no lo halle
un día nuevo quisiera
volverlo a buscar
sin embargo, él nos brinda
la posibilidad de creer o de escoger.
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